viernes, 30 de septiembre de 2011

02

Entro en casa pero no hay nadie, solo una nota en la cocina que pone: “Cenamos fuera Melinda, si vas a salir avísame al móvil. Te quiere: mamá”.

Me doy una ducha rápida y mando un SMS a mi madre que saldré a la fiesta de la playa. Su respuesta es un ten cuidado y vuelvo pronto, te quiero. Abro el armario y busco uno de mis mejores vestidos, hoy quiero estar preciosa, como nunca me ha visto Lucas. Me decido por un vestido de verano color verde oscuro con unas pequeñas flores de color blanco, es algo corto y con tirantes. Combino los zapatos, que son sandalias de cuña color blanco y entrelazado. Cuando por fin tengo mi vestimenta me pongo frente al espejo y pongo en práctica varios peinados. Me decido por alisármelo y hacer algún que otro tirabuzón entre mechones. Solo me queda el maquillaje y me decido por colores oscuros, para la noche. Unas gotas de perfume Channel nº5 y estoy preparada. Mientras espero impaciente la llegada de Lucas escribo en mi diario. Mi madre siempre ha dicho que todo esto del diario era una tontería pero yo aquí podía escribir y contar mis mil y un secretos más escondidos que nadie lo sabría y así poder desahogarme.

Suena el telefonillo de mi casa, miro el reloj, aun no es la hora.

-¿Si?
-Ábreme Mel
-¿Josh eres tú?
-Sí, ábreme por favor.-insiste y abro el portal, es mi ex.

Después de coger el ascensor lo tenía frente a mi puerta. Abro.

-¿Qué haces aquí Josh?
-Guau!- solo salen esas 4 letras de su boca y sonríe.-Alucinante.
-Respóndeme Josh.-insisto.
-Vengo a invitarte a la fiesta de esta noche en la playa y veo que me esperabas.-se acerca a mí y me besa la mejilla.
-No digas tonterías Josh, estoy esperando a Lucas, y lo sabes bien ¿Qué quieres?-me aparto de su lado
-¿Aun sigues con él?, sabes que no estáis hechos el uno para el otro y sigues con el.-se vuelve a acercar a mí.
-Josh vete por favor, me voy pronto y no quiero que te vea aquí.-vuelvo a alejarme.
-¿Tienes miedo que puede pensar o hacer?-me coge de la mano
-Josh vete, déjame, lo nuestro se acabó, bueno si es que hemos tenido algo serio alguna vez.
-Yo le llamaría importante, algo importante.

Josh era un tipo que no se rendía fácilmente. Nunca habíamos llegado a tener nada serio pero había sido el culpable de mi paso de niña a mujer, y eso es una chica llega a ser muy importante, tanto que lo recuerdas durante toda tu vida. No era un chico malo, pero tenía carácter y sus palabras favoritas eran: “lo siento”, o por lo menos a mí siempre me las repetía. Se parecía mucho a mí en determinados aspectos, era un chico guapo y listo, pero yo no estaba enamorada de él sino de Lucas.

-Vete-me intentaba arrastrar hacia el cogiendo mi mano.-Vete-repetía mientras nuestros cuerpos se acercaban. Sentía su respiración sobre mi nariz, estábamos a menos de dos centímetros pegados.-Vete, por favor-volví a repetir, pero esta vez mediante un susurro. Sus labios se acercaron a los míos y cerré los ojos. Me beso, y me deje besar. Fue un beso apasionado pero fugaz. Abrí los ojos y me encontré con su mirada penetrante frente a mí. Sonreía y al mismo tiempo cerraba la puerta de mi casa. Me volvió a besar pero esta vez no cerré los ojos. Me vi allí, en el pasillo de mi casa, arreglada esperando a mi novio y besando a mi ex. No podía hacerle esto a Lucas, yo no era así.

-Apártate Josh- dije casi gritando apartando su cuerpo del mío bruscamente.
-Ambos queremos, ¿el problema es el?, déjalo, conmigo serás feliz.
-No tendríamos ni la mitad que tenemos él y yo, así que no digas tonterías.-me acerco a la puerta y la abro.-Fuera.
-Seguro que no te da lo que te daría yo Mel, él no se ha llevado de ti lo más importante.
-Lose, lo sabemos los dos, pero él me ha dado lo que nadie me puede dar, nadie. Y no le importó quien tenía lo más importante de mí porque me dio lo más importante de él.
-Sabes dónde encontrarme, yo te estaré esperando, juro que acabaras conmigo, no sé si tendremos una relación, pero una amistad seguro.-sale de mi casa y se aleja poco a poco por las escaleras.
Le miraba detenidamente hasta que deje de verlo. Era moreno y mucho más alto que yo, con unos ojos que mucha gente querría tener, de color grises y su mirada era penetrante. ¿Sentía aun algo por el?, no. Pero había formado parte de mi vida.
Después de esperar unos minutos más y puntual como siempre llego Lucas.
-Hola guapa ¿tienes novio?, porque me gustas mucho.
-Hola, si lo siento, pero si quieres podemos fugarnos juntos-le beso
-Decidido, nos fugamos.-se ríe y caminamos de la mano hacia su coche.-Te quiero tonta.-me besa mientras entro en el coche.
-Te quiero yo más eh bobo!-digo mientras busco mi canción favorita en su reproductor de música.

Comienza a sonar “Till the world ends ”, me gustaba mucho esta canción. Después de un viaje ameno hasta la playa  llegamos. Estaban allí esperando por nosotros Cristina y su novio, Martin, Anna y un chico el cual no conocía, Kea y Lucia.
-Estamos todos-dice Lucia mientras le saludo
-Mira Mel él es Apolo, un amigo-dice Anna mientras señala hacia el chico desconocido.-Apolo ella es mi amiga Mel, de Melinda-señala hacia mí.
-Vamos que tenemos que encontrar sitio en la arena-anuncia Cristina mientras los chicos cogen la bebida de los coches.
-Chicas, me ha visitado Josh-anuncio mientras buscamos un sitio.
-¿Ha pasado algo Mel?-pregunta Lucia.
-Aquí estaremos bien toda la noche-grita Anna que está de pie en un círculo que hay libre entre dos grupos de personas. Nos acercamos a ella y nos sentamos a esperar por los chicos.
-Me beso, y le bese, pero pare en el momento justo.-sigo contando a la vista de todas.
-¿Estas bien?-pregunta Cristina
-Si chicas, os lo tenía que contar.-sonrió mientras nos damos un abrazo conjunto.
-Yo también querer-dice el chico desconocido y se nos une al abrazo.
-Esas manos Apolo, ten cuidado-reclama Martin mientras todas nos reímos.
-¿De dónde eres Apolo?¿Modelo?-pregunto intrigada por su acento y su falta de vocabulario en español.
-Soy irlandés y yo conocer a Anna en casting.-dice sentándose a su lado.
-Me encanta, estamos hechos el uno para el otro-dice Anna mientras lo besa.
-Sí, claro, como todos los anteriores Anna-dice Cristina y todos reímos a excepción de Apolo que no nos entiende pero al ver que todos nos reíamos el también comienza a reírse.

La noche estaba preciosa. No hacia frio pero tampoco calor, la música sonaba de fondo junto al sonido de las olas. La espuma chocaba contra la arena y las gaviotas sobrevolaban el mar de vez en cuando en busca de comida. Solo se oían las risas y comentarios de toda la multitud de gente reunida en la playa. Cristina y Martin se habían alejado un poco de la gente, a un sitio apartado y todos sabíamos para que era. Lucia y Kea estaba demasiadas borrachas y ligando con los chicos que teníamos a nuestra derecha, Apolo y Anna no paraban de besarse y de beber, y Lucas y yo estábamos abrazados escuchando la música que sonaba junto a nuestras respiraciones al unísono.
Dirigí la mirada hacia un punto indiferente. Vi como una chica junto a lo que parecía ser su novio, jugaban con la arena, a su lado tenían a una pareja algo acaramelados bajo una toalla y apartado de ambos había un chico. Un chico que reconocí enseguida, era Josh. Estaba cabizbaja, y moviendo la arena con sus pies.

-Voy a saludar a alguien ¿vale?-me pongo de pie
-Vale, yo aprovecho y voy al agua, a…. ya sabes, la bebida que….-pongo mi dedo índice sobre sus labios y le beso
-Vete, ahora nos vemos-le vuelvo a besar y me dirijo hacia Josh con las sandalias en la mano.
Después de caminar unos 15 metros llego hasta la pareja acaramelada y me siento a su lado.
-Hola Josh-anuncio al sentarme.
-Mel ¿ya no me odias tanto?
-No te odio Josh-apoyo mi cabeza sobre su hombro y esto hace que levante su cabeza y me mire.
-¿Y qué haces aquí?-pregunta apoyando su frente en la mía.
-Quería estar aquí ¿quieres que me vaya?-pregunto mirando hacia donde están Anna y Apolo.
-No me importa que te quedes, ¿estas con él verdad?-pregunta mientras se aleja y busca mi mirada.
-Sí, es mi novio, Josh-le respondo mirándole a los ojos. Me duele pronunciar esas palabras delante de él pero tiene que entenderlo, entre él y yo solo puede haber una amistad.
-¿Y dónde está?¿Sabe que estas aquí?¿No verdad?.- caen unas pequeñas lágrimas de sus ojos que seca rápidamente con su dedos para que no me dé cuenta de ello.
-No, no lo sabe, porque si no estaría aquí y quiero estar aquí. ¿Estás bien?-pregunto secando una lagrima que sale repentinamente por su ojo izquierdo.
-Sí, puedes irte, estoy perfectamente.-  aparta la mirada.-Vete, enserio.
-Josh quiero que seamos amigos, quiero que puedas verme con otra persona y no le odies, quiero estar bien contigo y quiero quedar como buenos amigos, por favor Josh acepta mi amistad.
-No puedo Mel, yo te quiero mucho aun, y una amistad seria lo peor que podría pasarme ahora mismo. Lo siento pero necesito una temporada sin amistad y sin verte. Estaré bien, te lo prometo, siempre he sido fuerte y nunca me rindo ante nada. Lo sabes.
-Está bien, te hare caso esta vez, pero por favor si me necesitas cuenta conmigo, para lo que sea Josh, para lo que sea.-me pongo de pie pero antes le doy un beso en la mejilla.
-Gracias y hasta pronto, se feliz por mi Mel, se feliz.-dice mientras me alejo de su lado.

Unas cuantas lágrimas aparecen ahora sobre mis mejillas, no puedo evitar llorar y me voy acercando a Lucas. Me ve y le veo, nos acercamos y le abrazo como si no hubiera mañana, mis lágrimas siguen allí y mi respiración se agita cada vez más. Lucas no pregunta, solo me abraza y aprieta su cuerpo con el mío fuertemente. Yo era feliz, la chica más feliz de toda la ciudad, tal vez de todo el mundo, pero gracias a conseguir mi felicidad he roto la de mucha gente y no era justo, yo podía ser feliz pero Josh también tenía derecho a serlo. Todo se volvía una rabia impotente que salía de dentro en forma de lágrimas y sollozos. Odiaba ser así, una persona considerada por los demás ante que por una misma, pero no podía cambiar después de 19 años de mi vida.
Me aparte un momento del cuerpo de Lucas pero no podía mirarle a los ojos. Sus manos cogían las mías dulcemente y sus labios se apoyaban sobre mi frente. Nuestras respiraciones esta vez no iban al unísono, la mía sobrepasaba la suya y era mucho más agitada que antes. Tenía que respirar y calmarme pero era algo imposible de conseguir rápidamente.

-¿Mel?¿Qué pasa?¿Mel? Mel!-gritaba Cristina mientras corría hacia nosotros y veía que no paraba de llorar.
-Ha ido a ver a alguien y regreso así Cris-anuncia Lucas por mí.

Las palabras no me salen, mis oídos no oyen el exterior, mi cerebro repite una y otra vez las palabras de Josh y mis amigas no paraban de preguntar que ocurría. Las personas de nuestro alrededor ofrecían su ayuda y yo sin aguantar más la presión de la situación dejo que mis piernas se flexionen y soy cogida antes de tocar la arena por los fuertes brazos de Lucas y Martin. Lucas me coge en brazos y me lleva hasta el coche. Me tumba sobre la parte trasera y enciende el coche para llevarnos hacia su casa.

-Estaremos mejor en casa, pronto llegamos amor, tranquilízate-me dice mientras pone mi canción preferida.
Llegamos rápidamente a su casa, al parecer sus padres no están y su hermano tampoco, solo veo a su perra que sale a saludarme como lo hace siempre que los visito.
-Sal Dafne, venga vete-habla Lucas a la perra.-Ya estamos dentro Mel ¿quieres agua?-asiento con la cabeza.
Me deja sobre su cama, se descalza y va hacia la cocina a por mí vaso de agua. Lo bebo pausadamente, esta fría, muy fría.
-Gracias-es la única palabra que sale de mis labios. Me acurruco sobre el en forma fetal. Pasa su brazo por debajo de mi cuerpo y con la mano izquierda cubre nuestros pies con una sábana. Me da un beso en la frente y respira profundo. Cierro mis ojos y ya más calmada consigo encontrar el sueño. Mañana será otro día. 

jueves, 29 de septiembre de 2011

El comienzo...

No sé qué momento de la noche era, pero comencé a sentir un gran escalofrió por todo el cuerpo, era una noche de verano pero el viento entraba por la ventana  entreabierta de mi habitación. Intente taparme con las sabanas  pero no las encontraba. Entreabrí los ojos y mire hacia mis pies, cogí las sabanas y escondí mis piernas bajo ellas, deje caer la cabeza sobre la almohada y volví a cerrar los ojos.



Mi reloj despertador no ha sonado hoy, pero me he despertado a la misma hora que vengo haciendo desde que tengo 5 años. Mi vida siempre ha sido como la de cualquier otra joven, pero cuando he acabado mis estudios obligatorios y he continuado con el bachiller me he sentado a pensar sobre mi futuro. Mi madre siempre quiso ser abogada y ese mundo me llamaba la atención, mi padre es cocinero, pero es que yo eso de cocinar lo llevo muy mal, y mi hermana es periodista, personalmente no me veo entrevistando a ningún famoso de turno. A mí siempre me gustó el mundo del teatro, durante 6 años de  mi vida me vi implicada en ese mundo, y creo que el mejor futuro que veo para mi es continuar estudiando arte dramático.
Hoy he decidido contárselo a mis padres y comenzar una nueva etapa de mi vida.

Voy a la cocina a desayunar y mientras me preparo una taza de café comienza a sonar el teléfono.
-Que lo coja alguien por favor-grito-Pero no obtengo respuesta de nadie y me toca correr para cogerlo.
-¿Si? ¿Diga?-respondo
-Buenos días princesa ¿puedes mirar por la ventana?-es mi novio, Lucas.-Miro por la ventana y allí esta, de pie con una bolsa de churros y un clavel blanco en la mano.
-Sube-le digo sonriendo y cuelgo.
En menos de 10 minutos se encuentra arriba tocando el timbre. Abro la puerta y me besa dulcemente entregándome el clavel.
-Aún estoy sin lavarme los dientes Lucas, esto no se hace.-sonrió cogiendo la flor.
-Pues así estas preciosa y hueles muy bien.-me coge con su brazo derecho por la cintura acercándome a él y me vuelve a besar pero esta vez apasionadamente. Hace que cada parte de mi cuerpo se estremezca.
-Vamos a desayunar-me susurra al oído cerrando la puerta.- ¿No se encuentra nadie en casa?-pregunta mientras llegamos  la cocina.
-No, me he levantado y no había ya nadie. ¿Quieres café?
-Si por favor, y un vaso de agua. ¿Dónde dejo los churros?
-Toma, ponlos en este plato y toma el vaso de agua amor.
-Gracias.-sonríe.
-¿Quieres que te cuente un secreto?-termino de hacer el café y dejo las tazas sobre la mesa.
-Sí, claro vida, dime
-Ya he decidido que quiero estudiar después del verano
-¿Derecho? ¿Periodismo? ¿Psicología? ¿Es algo de eso?
-Pues no, se sale de todos mis pronósticos y los de la gente que me rodea. Quiero estudiar arte dramático.
-¿Y eso que es?
-Lucas, es lo que estudie durante 6 años de mi vida, que ya te he contado muchas veces, para que tú lo entiendas, seria ser actriz, en una compañía de teatro o algo así.
-¿Voy a tener una novia famosa?-se ríe
-Pues no vida, si ni siquiera comencé a moverme por ese mundo, ¿ya quieres que sea famosa? ¿De verdad?
-Ven aquí tonta, que era broma. Ven. Ven, ven, ven…- lo repite muchas veces mientras me señala sus piernas.

Me levanto de la silla y me siento sobre su regazo. Me gusta estar así, me mira a los ojos y aparta con su mano derecha el pelo de mi cara. Sonreímos a la vez. Se acerca a mi oído y susurra: “estas preciosa”. Me mira nuevamente a los ojos y me besa la comisura de los labios.
-Te quiero-se me escapa de los labios esas dos hermosas palabras. No me dice nada, vuelve a besarme pero esta vez el beso va más allá de las comisuras de los labios. Se pone de pie y me alza en brazos. Llegamos hasta mi cama y me tumba suavemente sobre ella. Comienza a besarme el cuello y poco a poco baja sobre mi barriga, hasta llegar al ombligo. Me mira y sonríe, le cojo los brazos y le impulso para que suba, le tengo frente a mí, estamos a menos de dos centímetros pegados. Cuando nos vemos en proceso de continuar oímos como abren la puerta, son mis padres. Rápidamente nos ponemos de pie y nos movemos a hurtadillas hasta la cocina.

-Buenos días-entra gritando mi madre.
-Buenos días mama
-Buenos días señora Alexandra.
-¿Qué tal Lucas?, no te esperábamos aquí.-dice mi padre.
-Ha sido una sorpresa pero si molesto….
-No digas eso y ven a ayudarnos con la compra.-reclama mi madre.
Mientras mi novio ayuda a mis padres me doy una ducha rápida. Me visto y me peino.
-Ya estoy, podemos ir  a donde quieras Lucas-anuncio desde la puerta de mi habitación.
-Sí, ya estoy, vamos. Un gusto verlos señores.-me coge de la mano, le doy un fugaz beso a mi madre y nos vamos.
-Voy a llamar a Cristina ¿te importa que venga con nosotros?
-Cada día que pasa me dejo convencer por ti para hacer algo diferente.
-¿Por qué dices eso ahora amor?-saco el móvil del bolso y marco el número de mi mejor amiga.
-Porque he acabado ayudando a tu madre con la compra.
-Bueno así te quiere más tonto.-me cogen el teléfono desde el otro lado-¿Cris? ¿Qué tal?
-Mel, bien, bien. ¿Y tú?
-Bien, estoy con Lucas y vamos a ir….-miro a mi novio en busca de la respuesta pero no se fija en mi-pues a algún sitio, y si querías venir.
-Vale, me ducho y estoy, quedamos donde el parque de siempre, en una hora ¿sí?
-Muy bien, allí nos vemos, adiós.-cuelgo y guardo el móvil.
-¿Lucas estas bien?-freno en medio del camino y le miro a los ojos.
-Si si, es que creo que he metido la pata con tu madre.
-¿Qué has hecho?-pregunto intrigada.
-Le he dicho lo que querías estudiar, lo siento.
-¿Qué has hecho que?, bueno mira en algún momento tenía que enterarse, así que cuando llegue a casa ya lo hablare con ella, no te preocupes. Enserio vida.
-Lo siento, siempre estoy en medio de todo, lo siento de verdad.
-Tranquilo amor, no pasa nada. Ven aquí tonto- tiro de él hacia mí, y le beso. Consigo que sonría, poco, pero sonríe.

Nuestra relación se ha basado desde el primer día en contarnos toda la verdad, pero Lucas siempre entraba en temas que no pintaba nada su opinión o muchas veces no veía las consecuencias de lo que podía salir de su boca. Pero aun si siempre le perdonaba, porque según mi punto de vista estábamos destinados a acabar junto, ya que antes de formalizar nuestra relación habíamos estado con la tontería 3 años,  ¡3 años! Los polos opuestos se atraen y nuestra pareja era un claro ejemplo. Yo le quería, él me quería, ¿Qué más podíamos pedir?

Impuntual como siempre veíamos llegar hacia nosotros a Cristina. Era una chica de mi edad, rubia, alta, delgada y realmente una persona importante en mi vida.  Era quien me escuchaba cuando la relación con Lucas no iba viento en popa, cuando tenía discusiones en casa, quien se enteraba de todos mis secretos, en definitiva una segunda hermana. Era una chica independiente y que siempre iba a en su mundo pero cuando era de ayuda allí estaba la primera.

-Hola chicos-nos saluda a ambos.
-Hola Cris, ¿A dónde quieres ir?
-No sé, vamos a dar un paseo por la playa, hace buen día.
-Vale, vamos las dos en pantalones cortos, así que no tenemos problema alguno.
-Que temprano nos hemos despertado hoy ¿no?
-Es que aún tenemos el horario de clase Cris.
-Sí, será eso. ¿Bueno que ya sabes que vas a estudiar cuando acabe el verano?
-Pues sí, quiero estudiar arte dramático.
-No te veo yo en ese mundo, pero es tu futuro y sabes que en tus decisiones mi apoyo está asegurado.
-Gracias, no se durante parte de mi vida practique en ese mundo y me veo en un futuro allí.
-Pues no sabes cuánto me alegro, enserio Mel! ¿Y tú que Lucas?
-¿Yo? Pues no tengo ni idea aun, pero carrera no.
-¿Pero porque no?, eres muy inteligente.
-Bueno no te creas, mi media no fue de 9.99 como la tuya.-nos reímos los tres.-Pero bueno aún tengo tiempo para pensarlo. ¿Tomáis un helado?, os invito.
-Vale-respondemos a la vez.

La mañana se presenta calurosa. El sol comienza a dar mucho calor, se está acercando el mediodía, y los tres tenemos hambre, sed y cansancio. Decidimos sentarnos en la terraza de un restaurante, cogemos la carta y toda la comida tiene buena pinta. Me decido por una ensalada mixta con un filete de ternera. Lucas y Cris piden una hamburguesa con doble de patatas.
-¿En serio podéis con toda esa comida?- pregunto cuando el camarero acaba de tomar nota.
-Si mujer, y sino comes tú con nosotros-responde Lucas y me besa la mejilla.
Somos tres amigos almorzando juntos. Comienza a llenarse la terraza de clientes. Cada vez hace más calor y la comida tarda en llegar.
-Voy al servicio, vengo ahora-anuncia Lucas  poniéndose de pie. Y poco a poco se aleja hasta entrar en el restaurante y después de las indicaciones del camarero desaparecer de mi vista.
-¿Has hablado con Anna?
-No ¿y tú?-respondo- Desde que comenzó con un nuevo novio ya se olvidó de sus amigas de toda la vida.
-No sé, deberíamos llamarla ¿no crees?
-Llámala, siempre está ocupada.-mientras digo esto Cristina está buscando su móvil en el bolso para llamar a nuestra amiga Anna.
-Aquí esta-dice sonriendo al encontrar el móvil.-Vamos a llamarla-esperamos las dos en silencio pero no obtenemos más respuesta que la del contestador. Dejamos un pequeño mensaje y Cristina cuelga.
-Ocupada, siempre está ocupada-repito sonriendo mientras regresa  Lucas a la mesa y el camarero detrás con las comidas.

Comemos comentando lo poco que vemos últimamente a Anna o recordando amistades que ya no veremos después del verano. Nos invita a la comida Lucas, aunque insistimos las dos en pagar nuestra parte, este se niega. Siempre tan caballero el, de esos chicos que solo ves en las películas o lees en los libros. Por eso y por muchas cosas más creo que estamos hechos el uno para el otro. Nos despedimos de Cristina que ha quedado con su hermana para ir de compras y nos vamos cogidos de la mano a caminar un poco sobre el agua de la playa. Poco a poco va llegando la tarde y con ella el atardecer. Nos sentamos en una roca, alejada de todas las personas que se encuentran en la playa en ese momento, pasa su brazo izquierdo por mi cintura y me abraza, con mi mano derecha cojo su mano derecha y nos miramos a los ojos.

-Qué bonito se ve todo desde aquí-dice mirándome a los ojos y sonriendo.
-Pero si no estás mirando el paisaje tonto.
-Es que tú eres el mejor paisaje que pueden ver mis ojos Melinda Barton.
-Qué bonito suena eso-me acerco un poco más a él, y le beso.-Mira eso-señalo hacia el sol, poco a poco va desapareciendo y cambiando de color.

Apoyo mi cabeza sobre su hombro y sonrió. La vida no me podía ir mejor, era feliz, muy feliz, tenía amigas que no cambiaba ni por todo el oro del mundo, mi familia me quería y me apoyaba en todo, o por lo menos hasta ahora. Y lo más importante era que sabía que la persona que tenía pegada a mi iba a estar por siempre ahí y me iba a apoyar en todo lo que hiciera los siguientes años del resto de mi vida. ¿O me estaba equivocando? ¿Nos separaríamos alguna vez? ¿Nos olvidaríamos de momentos como estos? Un sinfín de preguntas que rondaban mi cabeza en momentos de soledad, y ahora no estaba sola así que decidí poner mi mente en blanco y aprovechar el bonito momento que estaba sucediendo a nuestro alrededor.

Promete recogerme en dos horas ya que esta noche hay fiesta en la playa hasta altas horas de la madrugada y el calor te ayuda a decidirte e ir.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Nueva aquí...

Anteriormente he tenido otros blogs pero los he ido cerrando o han desaparecido. Tengo la intención de escribir una "historia" realizada por mi y espero que alguien me lea! desearme suerte :)