martes, 29 de noviembre de 2011

14

Al salir del ascensor veo a Anna, Kea y Lucia están sentadas. Saludo a todas y aviso que he llegado con Fran, todas lo recuerdan y saludan. Nos sentamos los 5 en un banco. Kea me cuenta lo que le han dicho los médicos, la han llamado a ella primero porque en su móvil era la última llamada registrada. No pregunto nada pero Kea y Lucas nunca habían hablado por el móvil.

-Me llamo porque lo habías dejado y no sabía a quién acudir Mel- me dice Kea al ver mi cara de extrañeza.

Asiento con la cabeza y nos sigue contando. Al parecer Lucas fue a su casa, hizo la maleta y se montó en el coche. No sabía a qué velocidad iba y vio como un camión que venía de frente invadía su carril. Intento esquivarlo pero fue imposible, el camión quedo ocupando toda la autopista, su coche fue aplastado por las ruedas traseras del camión, pero se escondió dónde está el acelerador, el freno y el embriague, pero las lesiones eran de tipo grave. Ahora solo nos quedaba esperar noticias del médico, avisamos a su padre y a Cristina, venían los dos para el hospital. Han pasado ya dos horas pero aun no nos dicen nada, solo espero que cuando nos digan algo sean buenas noticias.
Esta anocheciendo, se acerca el medico a nosotros con una hoja. Se acerca su padre cogido de mi mano al médico y espera noticias de su hijo.

-Señor su hijo está en coma, no sabemos cuánto tiempo puede estar así, aún es pronto para saberlo pero responde a todo tipo de estímulos y eso es bueno, por ahora sabemos que tiene un derrame cerebral y una rotura de pelvis. Puedo entrar a verle si quiere pero solo una persona.-se marcha.
-Entra tu Mel, yo no puedo verle así, entra por mí por favor Mel.-se echa a llorar y se sienta junto a los demás. Dejo mi bolso a Cristina y voy detrás del médico.

Llegamos  a la puerta de la habitación y allí me deja sola con él. Esta con los ojos cerrados, ayudado a respirar por una máquina y su cuerpo esta inmóvil. Me acerco a él y le cojo de la mano derecha. Me cae una lágrima por la mejilla, el dejo que caiga hasta que choca en su cama y desaparece. Le miro y respiro profundo. Me acerco a su pecho y oigo su corazón palpitar rápidamente, me aparto y le doy un beso en la mejilla.

-No sé si me oyes Lucas pero quiero que te quedes aquí con nosotros, te necesitamos, hay mucha gente que te quiere y la primera soy yo. Los dos juntos saldremos de esto como lo hacemos siempre, siempre fuimos capaces de recuperarnos después de momentos difíciles y esto es un reto que se nos ha puesto y como buenos amigos tenemos que saltarlo y seguir adelante. Te quiero Lucas, te quiero mucho, y siento que esto es culpa mía, discutimos y te fuiste deprisa con la rabia por dentro, no quiero tener este recuerdo de ti, por eso y por muchas cosas más tienes que recuperarte…-golpean la puerta suavemente, me giro y es la enfermera.- ¿tengo que irme ya señorita?
-Si lo siento, tengo que darle la medicación y tiene que dormir, vuelva mañana a primera hora.
-Vale, gracias, me despido y salgo.-le beso la mano y le doy las buenas noches.

Me acerco a los demás y  me abrazo de su padre, comienzo a llorar pero no siento dolor, es miedo, miedo a perderle para siempre. Entre sollozos digo que está conectado a una máquina y eso no es bueno, quiero que salga de esto pero lo veo todo muy oscuro. No puedo parar de llorar y Fran insiste en llevarme a casa, con la ayuda de mis amigas salimos del hospital y me llevan a casa, suben y avisan a mis padres lo ocurrido, al marcharse, mi madre me prepara una tila para calmar los nervios, me ayuda a quitarme la ropa, me pone la camiseta vieja, me abre la cama y con su ayuda bebo él te. Se acuesta conmigo abrazándome fuerte, “todo irá bien”, repite una y otra vez hasta que dejo de oír su voz, cierro los ojos y me duermo.

Abro los ojos y miro el reloj, son las nueve. Me levanto, me doy una ducha, me seco el pelo, me pongo un vestido blanco con una chaqueta de hilo gris, unas sandalias de cuña y me recojo el pelo. Desayuno junto a mi padre, que aún no se fue, hago la cama, cojo mi bolso y salgo hacia el hospital.
Al llegar esta allí su padre, sale de su habitación cabizbaja y con una café en la mano. Me ve y sonríe forzadamente. Me saluda y pregunto por su estado.

-No hay cambios Mel, dicen que hoy no responde tan rápidamente a los estímulos como ayer pero que es parte del proceso, si es que no puede ni respirar solo joder, necesita esa puta máquina, mierda-tira el vaso de café sobre la pared y cae arrodillado llorando en medio de la sala. Se acercan dos enfermeras pero digo que esta todo en orden, le levanto del sitio y nos sentamos. Le abrazo.
-Saldrá de esto Luis, Lucas es fuerte, saldrá de esta. Tranquilízate si no es peor. Voy a verle, quédese aquí tranquilo.-asiente con la cabeza y se queda allí sentado mirando al vacío.

Entro en la habitación y está todo como ayer. Me siento a su lado y saco un tulipán del bolso.

-Mira Lucas, es el primer tulipán que me regalaste, aún sigue vivo-sonrío mientras lo miro.- Sé que me escuchas-respiro- Lo voy a dejar aquí, a tu lado, así te da buena suerte. Hoy te veo mejor Lucas, aunque los médicos digan lo contrario, yo sé que estas mejor y vendré a verte todos los días. Te leeré, cantare, bailare, hare todo lo que haga falta para que no te sientas solo en estas cuatro paredes. Te quiero tonto.-sonrío mientras recuerdo que cuando yo le llamaba tonto el me llamaba enana. – Aquí me tendrás todo el verano si hace falta Lucas, lo prometo.

martes, 22 de noviembre de 2011

13

Recuerdo cuándos nos presentaron, recuerdo que estuvo meses detrás mío pero yo no le hacía caso, recuerdo una vez que dijo ser mi novio para que un chico me dejara tranquila en medio de una discoteca, recuerdo las tardes que estudiábamos juntos, recuerdo el primer beso, robado de mis labios, su primer te quiero, cuando me pidió esta relación fuera algo serio, cuando nos llamaban la parejita del grupo, cuando presento a su mejor a migo, Martin, a mi mejor amiga Cristina. Abro los ojos para acabar con este tormento de recuerdos pero solo veo su imagen sonriendo. Veo en mi habitación todos los claveles que me fue regalando estos 3 años, están todos marchitos ya, y miro el que acaba de caer a nuestros pies. Me aparto de Fran un momento y me agacho a recogerlo, tiene que estar junto con todo los demás, ha sido el último y como tengo el primero que me regalo quiero tener este. Me pongo de pie y le pido a Fran que me lleve a casa. Sube conmigo pero le pido que me deje sola unas horas, recoge su mochila y se va.

Me descalzo, dejo el bolso y el clavel junto a todos los demás, dentro de un bote de cristal sobre el escritorio. Me tumbo en la cama y me acurruco en forma fetal. Ya no me queda de donde sacar lágrimas pero sigo llorando. Bebo un poco de agua que tengo en una botella sobre la mesita de noche. Apago el móvil y cierro los ojos. Los recuerdos comienzan a desaparecer, creo que me estoy durmiendo.

Estoy tumbada en la playa, hace mucho calor, tengo a mi lado a Fran. Nos ponemos de pie para darnos un baño, pero desvió mi mirada hacia otra parte y veo como se acerca a nosotros Lucas con un palo, me pongo delante de Fran y le grito que pare, todas las personas de la playa nos miran pero no hacen nada, pido ayuda pero no consigo respuesta. Lucas me aparta de un empujón y se ven frente a frente con Fran. Fran comienza a correr y Lucas con el palo va detrás, no paro de gritar y pedir ayuda. Corro detrás de ellos hasta que los pierdo de vista. Freno y comienzo a gritar sus nombres, veo a lo lejos, detrás de un arbusto al cabeza de Lucas en movimiento. Me acerco corriendo y allí esta Fran tirado en el suelo, sangrando con los ojos entreabiertos y pidiendo mi ayuda. Lucas me mira y pronuncia unas palabras:

“mira lo que más hecho hacer zorra, tenías que haberte quedado a mi lado, esto es culpa tuya”

Y me entrega el palo lleno de sangre, caigo al lado del cuerpo de Fran y comienzo a gritar como una loca, Lucas sale corriendo y me deja allí. Grito, grito, y vuelvo a gritar pero nadie llega…

De repente abro los ojos y me siento en mi cama, ha sido una pesadilla. Ya está oscureciendo, pronto vendrá mi madre. Miro el reloj, son las diez y cinco. Me levanto de la cama, me quito la ropa y me pongo la camiseta vieja. Cierro la persiana de mi dormitorio y voy al baño a lavarme la cara, tengo los ojos hinchados y me duele el pecho. Salgo del baño y voy a encender las luces del salón y de la cocina. Preparo la mesa para que cenen mis padres, a mí no me apetece dar bocado a nada, por muy pequeño que sea. Bebo un poco más de agua, me siento y enciendo el móvil. Tengo una llamada de Fran, un SMS de Cristina reclamando mi atención y una llamada de un número desconocido. Respondo el SMS a Cristina, mañana quedare con ella. Y llamo a Fran pero este no responde, dejo el móvil sobre la mesa y hago zapping en la televisión. Espero la llegada de mi madre, la necesito más que nunca.

Pasamos un buen rato hablando en mi dormitorio mi madre y yo. Ella me apoya en mis decisiones, dice que ella vio como Josh me hizo daño, como me lo hizo también Lucas en su momento y ahora no quiere ver que Fran me haga daño, pero de todos los chicos es en quien confía más, cree que cumple con sus promesas, pero al igual que yo no lo vio durante dos años y no sabe si ha cambiado mucho. Me abraza y me tranquiliza, abrimos la cama juntas, me acuesto, me tapa con las sabanas, me da un beso en la frente, apaga la luz antes de salir y cierra la puerta despacio. Oigo como habla del tema con mi padre y se van a la cama. Cierro los ojos e intento dormirme, espero no tener pesadillas esta vez.

Suena mi móvil, abro los ojos bruscamente, me siento en la cama y cojo el móvil que esta sobre la mesita de noche. No miro quien es y lo cojo.
-¿Si?
-Buenos días Mel ¿quieres desayunar conmigo?-es Fran- Te llame ayer y luego vi tu llamada.
-Buenos días Fran ¿Qué hora es?, me acabas de despertar-se ríe desde el otro lado.
-Son las diez, lo siento-se vuelve a reír- Si quieres para que no tengas que salir de casa te llevo el desayuno hasta allí ¿te apetece?-pregunta
-Vale, como quieras.-bostezo y no obtengo respuesta. De repente suena el timbre de mi casa- Un momento que llaman al timbre- le digo pero no me responde. Me acerco a la puerta, miro por la mirilla y es Fran con una bolsa en la mano de papel y el móvil en la otra. Cuelgo el teléfono y abro la puerta. - ¿Ya estabas aquí?- que pregunta más torpe hago.
-Hola-entra sonriendo y me da un beso en la mejilla.-Si, así no te hago esperar Mel- nos reímos.
-Pasa, deja eso en la cocina mientras y voy a lavarme los dientes.-dejo el móvil sobre la cama y me voy al baño. Me recojo el pelo y salgo.

Cuando salgo, miro hacia la cocina y está preparando la mesa. Ha traído churros, galletas de chocolate, unas magdalenas, unas fresas y unas tostadas recién hechas. Sirve zumo en unos vasos y saca de la bolsa dos vasos para llevar de café con leche, el mío bajo en café. Me mira y sonríe.

-Me queda lo último y nos sentamos-saca una rosa de la bolsa y la pone dentro de un vaso de cristal pequeño en medio de la mesa. Coge mi silla y me dice que me siente. Nos sentamos.
-Gracias, que buena pinta tiene todo-digo mientras doy un sorbo al café con leche.- Que rico esta.
-Me alegro que te guste todo, quiero empezar bien sin cometer errores.-da un mordisco a una galleta.- Además el desayuno es la comida más importante.-me mira sonriendo.
-Eso dicen-cojo una tostada.- Quiero que todos los desayunos sean así- me rio.
-Por mi encantado, tenemos dos opciones: o vengo todos los días o nos vamos a vivir juntos.- dice mientras coge mi mano.
-Por ahora me conformo con que vengas a mi casa todos los días.- entrelazo mis dedos con los suyos. Se acercan nuestros labios y me besa.- Sabes a chocolate-digo cuando se aparta.
-Entonces estoy bueno- dice riendo y no puedo evitar reírme a carcajadas.

Desayunamos tranquilamente mientras miramos la televisión. Al acabar se empeña en recoger él las cosas mientras yo me visto. Me pongo una falda de jean con la camisa de cuadros roja, me quedo descalza ya que no tengo pensado salir de casa ahora. Me suelto el pelo, lo aliso un poco. Hago la cama y cuando salgo a la cocina ya ha acabado de lavar los vasos y recogido la mesa.

-¿No te calzas?, quería ir a dar un paseo juntos-dice mientras señala mis pies.
Resignada me vuelvo al dormitorio y saco las francesitas negras. Guardo el móvil en el bolso y salimos de casa.
-¿A dónde quieres ir?- pregunto mientras me coge de la mano y comenzamos a caminar.
-Me apetece sentarme en algún sitio escondido contigo.-sonríe
-¿Escondido? ¿Qué quieres hacerme tu?- me rio.
-Nada Mel, solo estar a solas.-me besa inesperadamente.

Caminamos hasta un parque que han hecho nuevo. Nos sentamos en un banco apartados de todos los demás pero por donde pasa gente. Pongo mis piernas sobre las suyas y el bolso encima. Nos besamos y hablamos de lo que ha sucedido estos dos años sin vernos. Mi vida no ha cambiado pero la suya sí que lo ha hecho. Había estado a punto de fugarse con una chica pero esta lo dejo en el último momento, había tenido peleas muy fuertes con sus padres, lo habían echado de casa y muchas cosas más, pero ahora todo volvía a ser como antes y me decía que yo le recordaba los buenos momentos de su vida y por eso me quería más.

-¿Entonces me quieres?-pregunto sin que se lo espere.
-Pues claro- no lo duda en decir ni un segundo. Sonreímos.
-Y yo a ti. ¿Te cuento un secreto?-pregunto
-Si por favor-me mira a los ojos serio.
-Pues que siempre me has gustado. Tu madre tenía razón eres mi tipo y desde primero de la ESO me encuentro locamente e irremediablemente enamorada de ti, si, así como lo oyes Fran.-no me dice nada.-Bueno ese era el secreto.-comienza a reírse y no entiendo porque.- Es cierto Fran ¿Por qué te ríes?
-Pues porque me lo había dicho mucha gente pero tonto de mí no quería darme cuenta. Yo sentí algo por ti antes de marcharme de aquí pero como no pensaba volvernos a ver no quería hacerte daño y cerré la boca.
-Pues tendrías que haberlo dicho, míranos ahora, has vuelto y estamos empezando algo.-sonrió.
-Sí, pero en ese momento no me imaginaba esto. –me besa. – Bien bonito que es lo que hemos empezado Mel.- me vuelve a besar.
-Sí, lo es.- comienza a sonar mi móvil- Un momento- bajo mis piernas y busco dentro del bolso. Miro el número, es Kea.- ¿Kea?, dime.-respondo.
-Mel, escucha tienes que venir al hospital-dice agitada.
-¿Hospital? ¿Qué pasa Kea?-miro hacia Fran que no entiende nada.
-Mel es Lucas-respira-ha tenido un accidente en su coche, se marchaba de la ciudad y un camión con un conductor borracho ha perdido el control, y bueno… ven por favor.-dice.
-Enseguida estoy allí ¿Dónde te busco?-me pongo de pie y comienzo a caminar, Fran me sigue.
-Estoy en el piso 5, te espero en las puertas del ascensor, estoy con Lucia y con Anna.
-Vale, estaré allí pronto, ¿Cómo esta él?-pregunto con miedo.
-Aun no nos dicen nada Mel. Nos vemos, un beso. Que no me dejan hablar aquí dentro. Adiós-cuelga.
-¿Qué pasa Mel? ¿Quién era?-pregunta Fran cogiéndome de la mano.
-Era Kea, Lucas ha tenido un accidente, tengo que ir al hospital ¿me llevas?
-Si Mel, por supuesto, vamos-comenzamos a correr hasta que llegamos al coche. Nos montamos y lo más rápido que es posible llegamos al hospital.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

12

Miro la hora, ya son las 00:20, aviso a mis padres que dormirá aquí Fran, no les gusta mucho la idea pero no ponen impedimentos, mi madre sabe que somos muy buenos amigos y si me necesita tengo que estar ahí. Cuando todo esto funcione le diré la verdad. Me pongo la camiseta vieja y espero la llegada de Fran.

Llega Fran y abre mi madre. Estoy sentada en la cama mirando la televisión. Golpea mi puerta, pide permiso y entra cerrando la puerta otra vez.

-Hola-dice de pie – No sé qué decir Mel-deja caer una mochila que trae en el brazo y se queda allí quieto.

Me pongo de pie, me acerco  a él, y sin decir nada le abrazo. No me separo de él por un buen rato. Al separarnos me mira, no dice nada y me da un beso dulce en la mejilla. Sonreímos. Golpean la puerta es mi madre para darnos las buenas noches. Recojo la mochila del suelo y la pongo sobre la silla del escritorio, se pone el pijama y nos acostamos en mi cama. Estamos ambos en silencio sin saber que decir.

-¿Miramos la televisión o quieres decirme algo Fran?-rompo el silencio.
-Miramos la televisión por ahora, gracias por todo Mel ¿Has hablado con Lucas?
-No, mañana lo hare, ya he quedado con él, pero tienes que decirme que esto es algo serio porque me estoy haciendo mucho daño y voy a hacerle daño a él, y no me gusta hacer daño a la gente, lo sabes.-le miro a los ojos.
-Te lo prometo Mel, estaré aquí, no pienso moverme de tu lado, si esto no fuera en serio no estaría ahora aquí, nunca había pedido algo así a una chica, enserio mi relación contigo quiero que sea muy diferente a todas las que he tenido últimamente.
-Pienso lo mismo que tú, quiero que esto sea diferente pero real y bonito. Fran te quiero mucho y tengo miedo al empezar con esto pero seré fuerte y confió en ti.- me besa la comisura de los labios.
-Te quiero Melinda. Buenas noches, sueña conmigo-se ríe y cierra los ojos. Apago la televisión y aprieto su mano fuertemente, cierro los ojos y nos dormimos.

Me despierto y allí esta, a mi lado, no se ha movido desde la noche. Me pongo de pie despacio y sin hacer ruido. Voy a la cocina, me preparo un café con leche, lo dejo sobre la mesa y voy al baño. Cuando salgo me recojo el pelo y me siento a tomar el café. Enciendo la televisión y pongo las noticias. Hoy no hay nada que llame mi atención, pongo el canal de música mientras lavo la taza. Cojo unas galletitas maría y me vuelvo a sentar. Son las diez y media. Se oye como se abre la puerta de mi dormitorio, se ha despertado Fran. Con los parpados aun pegados, estira sus brazos y me sonríe. Esta sin camiseta pero con el pantalón de pijama. Va al baño y después de lavarse los dientes viene a darme los buenos días y me besa. Le preparo un café solo y unas tostadas, mientras el desayuna me voy a vestir. Me pongo unos vaqueros pitillos, una camisa sin mangas azul, las sandalias de cuña blancas y me peino, dejo la melena suelta con una diadema negra con un lazo. Hago la cama y guardo la camiseta en el armario. Salgo de la habitación y Fran ya ha desayunado, está haciendo zapping en la televisión. Son las once y cuarto. El tiempo pasa muy rápido y veo cada vez más cerca el momento de ir a hablar con Lucas. Tengo miedo como me puede reaccionar.

-¿Quieres que te acompañe Mel?- pregunta Fran mientras ve como tengo la cabeza en otra parte. – Vamos en mi coche y te espero dentro pero en un sitio donde os vea. –continua diciendo.
-Vale Fran, es que no sé qué va a pasar, pero que no te vea por favor sino eso empeorara las cosas.- asiente con la cabeza y se va a vestir.

Son las 12:30, salimos de casa y montamos en el coche. He quedado con Lucas en el parque donde nos habían presentado Cristina, estudiaba lo mismo que ella. Habíamos pasado los tres mejores años que había tenido nunca, pero tenía que acabar con esto porque no podía estar enamorada de Fran y estar con Lucas, sé que aun sentía algo por él pero mi sentimiento era más fuerte hacia Fran, había estado esperando este momento toda mi vida, y sería mejor contarle la verdad y dejar esto. Allí estaba esperándome con un clavel en la mano, al verme comenzó a sonreír y escondió el clavel detrás de él. Estaba vestido con unos pantalones vaqueros y una camiseta rosa, la camiseta que yo le había regalado. Estaba bien peinado y al acercarte a él, olía a colonia.

-Buenos días amor, esto es para ti-me entrega el clavel e intenta besarme pero me aparto y me da el beso en la mejilla. Le devuelvo el beso en su mejilla.
-Lucas vamos a sentarnos- señalo el banco que tenemos detrás. – Bueno esto no es nada fácil para mí y no quiero hacerte daño, te juro que me duele más  a  mí que a ti, pero creo que esta historia tiene fecha de caducidad y ya se ha caducado…-me mira atentamente- Lo siento, no te sientas culpable de nada, me has dado los tres mejores años de mi vida, te he querido muchísimo y te quiero, nunca me imaginé un futuro sin ti pero ha llegado el momento menos pensado.-quedamos en silencio.
-No me dejes Mel, te lo ruego. No soportaría verte como una amiga, no acabes con esto después de tres años, Melinda no, has dicho que aún me quieres, que no te imaginabas un futuro sin mí, pues no te lo imagines, no me dejes aquí solo, no- grita a punto de llorar.
-Lucas tranquilízate – le cojo de la mano, dejo el clavel a mi lado.- Mírame-  busco su mirada, está llorando.- Lucas no hagas esto más difícil, nos queremos mucho y ese amor puede convertirse en la mejor amistad que hemos tenido nunca. Por favor no llores – seco sus lágrimas con mis dedos.
-¿Qué no llore?, me estas dejando Melinda ¿Qué no llore?, te amo, daría mi vida por ti y me dices que no llore, pensé que eras feliz a mi lado, ¿en qué me equivoque Melinda? Dímelo por favor, puedo cambiar, he cambiado por ti. Melinda piensa las cosas, no me dejes.- suspira entre sollozos.
-Lucas tú no tienes la culpa, te lo he dicho antes, me he enamorado de otra persona, ya está, ya lo he dicho.-comienzo a llorar junto a él.
-¿Es Fran verdad? Solo vino aquí para hacer daño, te está mintiendo Melinda, él no es como tú, no os parecéis en nada, todas sus novias anteriores han sido las peores mujeres que puedas conocer, tú no te mereces eso, enserio Melinda no me dejes por él, por otro no te digo nada pero por él, no, por favor.-me suelta de la mano bruscamente y se pone de pie.
-No hemos acabado de hablar, siéntate por favor. Y creo que es buena persona, solo tienes que conocerla más allá de lo que te digan los demás, le voy a dar una oportunidad, quieras tu o no, lo siento Lucas ya hemos consumido nuestro tiempo.-miro hacia mis pies.- Siéntate-repito pero hace caso omiso.
-Me voy Melinda, me voy de aquí, de la ciudad, no quiero verte, no quiero saber si te hace daño o no, no puedo estar más tiempo aquí. Adiós.-sale corriendo hacia donde está el coche de Fran aparcado, pero no se fija en él, pasa de largo y sigue corriendo.

Me quedo allí sentada mirando mis pies. No puedo evitarlo y comienzo a llorar, cojo el clavel y lo miro una y otra vez, he acabado con la única persona que me ha hecho sentir cosas que no conocía, la única persona que había conseguido hacerme olvidar de Fran y de Josh, y de todos los problemas en mi vida, la única persona que me quería tanto. Cierro los ojos y apoyo mi espalda en el banco. Oigo como se acerca una persona, es Fran. Se sienta a mi lado y no dice nada, solo me coge y me abraza, pongo mi cara sobre su pecho y dejo caer el clavel, estoy llorando, me pitan los oídos, recuerdo las palabras de Lucas, veo cómo se va corriendo una y otra vez, cierro los ojos e intento respirar tranquilamente pero me es imposible, mis lágrimas salen bruscamente de los ojos, me duele el pecho y Fran no deja de abrazarme fuerte.

-Shh Mel, respira, estoy aquí-dice consolándome pero apenas puedo oírle, no estoy ahora mismo sentada en ese banco, mi cerebro está recordando todos los momentos que he tenido junto a Lucas.