martes, 22 de noviembre de 2011

13

Recuerdo cuándos nos presentaron, recuerdo que estuvo meses detrás mío pero yo no le hacía caso, recuerdo una vez que dijo ser mi novio para que un chico me dejara tranquila en medio de una discoteca, recuerdo las tardes que estudiábamos juntos, recuerdo el primer beso, robado de mis labios, su primer te quiero, cuando me pidió esta relación fuera algo serio, cuando nos llamaban la parejita del grupo, cuando presento a su mejor a migo, Martin, a mi mejor amiga Cristina. Abro los ojos para acabar con este tormento de recuerdos pero solo veo su imagen sonriendo. Veo en mi habitación todos los claveles que me fue regalando estos 3 años, están todos marchitos ya, y miro el que acaba de caer a nuestros pies. Me aparto de Fran un momento y me agacho a recogerlo, tiene que estar junto con todo los demás, ha sido el último y como tengo el primero que me regalo quiero tener este. Me pongo de pie y le pido a Fran que me lleve a casa. Sube conmigo pero le pido que me deje sola unas horas, recoge su mochila y se va.

Me descalzo, dejo el bolso y el clavel junto a todos los demás, dentro de un bote de cristal sobre el escritorio. Me tumbo en la cama y me acurruco en forma fetal. Ya no me queda de donde sacar lágrimas pero sigo llorando. Bebo un poco de agua que tengo en una botella sobre la mesita de noche. Apago el móvil y cierro los ojos. Los recuerdos comienzan a desaparecer, creo que me estoy durmiendo.

Estoy tumbada en la playa, hace mucho calor, tengo a mi lado a Fran. Nos ponemos de pie para darnos un baño, pero desvió mi mirada hacia otra parte y veo como se acerca a nosotros Lucas con un palo, me pongo delante de Fran y le grito que pare, todas las personas de la playa nos miran pero no hacen nada, pido ayuda pero no consigo respuesta. Lucas me aparta de un empujón y se ven frente a frente con Fran. Fran comienza a correr y Lucas con el palo va detrás, no paro de gritar y pedir ayuda. Corro detrás de ellos hasta que los pierdo de vista. Freno y comienzo a gritar sus nombres, veo a lo lejos, detrás de un arbusto al cabeza de Lucas en movimiento. Me acerco corriendo y allí esta Fran tirado en el suelo, sangrando con los ojos entreabiertos y pidiendo mi ayuda. Lucas me mira y pronuncia unas palabras:

“mira lo que más hecho hacer zorra, tenías que haberte quedado a mi lado, esto es culpa tuya”

Y me entrega el palo lleno de sangre, caigo al lado del cuerpo de Fran y comienzo a gritar como una loca, Lucas sale corriendo y me deja allí. Grito, grito, y vuelvo a gritar pero nadie llega…

De repente abro los ojos y me siento en mi cama, ha sido una pesadilla. Ya está oscureciendo, pronto vendrá mi madre. Miro el reloj, son las diez y cinco. Me levanto de la cama, me quito la ropa y me pongo la camiseta vieja. Cierro la persiana de mi dormitorio y voy al baño a lavarme la cara, tengo los ojos hinchados y me duele el pecho. Salgo del baño y voy a encender las luces del salón y de la cocina. Preparo la mesa para que cenen mis padres, a mí no me apetece dar bocado a nada, por muy pequeño que sea. Bebo un poco más de agua, me siento y enciendo el móvil. Tengo una llamada de Fran, un SMS de Cristina reclamando mi atención y una llamada de un número desconocido. Respondo el SMS a Cristina, mañana quedare con ella. Y llamo a Fran pero este no responde, dejo el móvil sobre la mesa y hago zapping en la televisión. Espero la llegada de mi madre, la necesito más que nunca.

Pasamos un buen rato hablando en mi dormitorio mi madre y yo. Ella me apoya en mis decisiones, dice que ella vio como Josh me hizo daño, como me lo hizo también Lucas en su momento y ahora no quiere ver que Fran me haga daño, pero de todos los chicos es en quien confía más, cree que cumple con sus promesas, pero al igual que yo no lo vio durante dos años y no sabe si ha cambiado mucho. Me abraza y me tranquiliza, abrimos la cama juntas, me acuesto, me tapa con las sabanas, me da un beso en la frente, apaga la luz antes de salir y cierra la puerta despacio. Oigo como habla del tema con mi padre y se van a la cama. Cierro los ojos e intento dormirme, espero no tener pesadillas esta vez.

Suena mi móvil, abro los ojos bruscamente, me siento en la cama y cojo el móvil que esta sobre la mesita de noche. No miro quien es y lo cojo.
-¿Si?
-Buenos días Mel ¿quieres desayunar conmigo?-es Fran- Te llame ayer y luego vi tu llamada.
-Buenos días Fran ¿Qué hora es?, me acabas de despertar-se ríe desde el otro lado.
-Son las diez, lo siento-se vuelve a reír- Si quieres para que no tengas que salir de casa te llevo el desayuno hasta allí ¿te apetece?-pregunta
-Vale, como quieras.-bostezo y no obtengo respuesta. De repente suena el timbre de mi casa- Un momento que llaman al timbre- le digo pero no me responde. Me acerco a la puerta, miro por la mirilla y es Fran con una bolsa en la mano de papel y el móvil en la otra. Cuelgo el teléfono y abro la puerta. - ¿Ya estabas aquí?- que pregunta más torpe hago.
-Hola-entra sonriendo y me da un beso en la mejilla.-Si, así no te hago esperar Mel- nos reímos.
-Pasa, deja eso en la cocina mientras y voy a lavarme los dientes.-dejo el móvil sobre la cama y me voy al baño. Me recojo el pelo y salgo.

Cuando salgo, miro hacia la cocina y está preparando la mesa. Ha traído churros, galletas de chocolate, unas magdalenas, unas fresas y unas tostadas recién hechas. Sirve zumo en unos vasos y saca de la bolsa dos vasos para llevar de café con leche, el mío bajo en café. Me mira y sonríe.

-Me queda lo último y nos sentamos-saca una rosa de la bolsa y la pone dentro de un vaso de cristal pequeño en medio de la mesa. Coge mi silla y me dice que me siente. Nos sentamos.
-Gracias, que buena pinta tiene todo-digo mientras doy un sorbo al café con leche.- Que rico esta.
-Me alegro que te guste todo, quiero empezar bien sin cometer errores.-da un mordisco a una galleta.- Además el desayuno es la comida más importante.-me mira sonriendo.
-Eso dicen-cojo una tostada.- Quiero que todos los desayunos sean así- me rio.
-Por mi encantado, tenemos dos opciones: o vengo todos los días o nos vamos a vivir juntos.- dice mientras coge mi mano.
-Por ahora me conformo con que vengas a mi casa todos los días.- entrelazo mis dedos con los suyos. Se acercan nuestros labios y me besa.- Sabes a chocolate-digo cuando se aparta.
-Entonces estoy bueno- dice riendo y no puedo evitar reírme a carcajadas.

Desayunamos tranquilamente mientras miramos la televisión. Al acabar se empeña en recoger él las cosas mientras yo me visto. Me pongo una falda de jean con la camisa de cuadros roja, me quedo descalza ya que no tengo pensado salir de casa ahora. Me suelto el pelo, lo aliso un poco. Hago la cama y cuando salgo a la cocina ya ha acabado de lavar los vasos y recogido la mesa.

-¿No te calzas?, quería ir a dar un paseo juntos-dice mientras señala mis pies.
Resignada me vuelvo al dormitorio y saco las francesitas negras. Guardo el móvil en el bolso y salimos de casa.
-¿A dónde quieres ir?- pregunto mientras me coge de la mano y comenzamos a caminar.
-Me apetece sentarme en algún sitio escondido contigo.-sonríe
-¿Escondido? ¿Qué quieres hacerme tu?- me rio.
-Nada Mel, solo estar a solas.-me besa inesperadamente.

Caminamos hasta un parque que han hecho nuevo. Nos sentamos en un banco apartados de todos los demás pero por donde pasa gente. Pongo mis piernas sobre las suyas y el bolso encima. Nos besamos y hablamos de lo que ha sucedido estos dos años sin vernos. Mi vida no ha cambiado pero la suya sí que lo ha hecho. Había estado a punto de fugarse con una chica pero esta lo dejo en el último momento, había tenido peleas muy fuertes con sus padres, lo habían echado de casa y muchas cosas más, pero ahora todo volvía a ser como antes y me decía que yo le recordaba los buenos momentos de su vida y por eso me quería más.

-¿Entonces me quieres?-pregunto sin que se lo espere.
-Pues claro- no lo duda en decir ni un segundo. Sonreímos.
-Y yo a ti. ¿Te cuento un secreto?-pregunto
-Si por favor-me mira a los ojos serio.
-Pues que siempre me has gustado. Tu madre tenía razón eres mi tipo y desde primero de la ESO me encuentro locamente e irremediablemente enamorada de ti, si, así como lo oyes Fran.-no me dice nada.-Bueno ese era el secreto.-comienza a reírse y no entiendo porque.- Es cierto Fran ¿Por qué te ríes?
-Pues porque me lo había dicho mucha gente pero tonto de mí no quería darme cuenta. Yo sentí algo por ti antes de marcharme de aquí pero como no pensaba volvernos a ver no quería hacerte daño y cerré la boca.
-Pues tendrías que haberlo dicho, míranos ahora, has vuelto y estamos empezando algo.-sonrió.
-Sí, pero en ese momento no me imaginaba esto. –me besa. – Bien bonito que es lo que hemos empezado Mel.- me vuelve a besar.
-Sí, lo es.- comienza a sonar mi móvil- Un momento- bajo mis piernas y busco dentro del bolso. Miro el número, es Kea.- ¿Kea?, dime.-respondo.
-Mel, escucha tienes que venir al hospital-dice agitada.
-¿Hospital? ¿Qué pasa Kea?-miro hacia Fran que no entiende nada.
-Mel es Lucas-respira-ha tenido un accidente en su coche, se marchaba de la ciudad y un camión con un conductor borracho ha perdido el control, y bueno… ven por favor.-dice.
-Enseguida estoy allí ¿Dónde te busco?-me pongo de pie y comienzo a caminar, Fran me sigue.
-Estoy en el piso 5, te espero en las puertas del ascensor, estoy con Lucia y con Anna.
-Vale, estaré allí pronto, ¿Cómo esta él?-pregunto con miedo.
-Aun no nos dicen nada Mel. Nos vemos, un beso. Que no me dejan hablar aquí dentro. Adiós-cuelga.
-¿Qué pasa Mel? ¿Quién era?-pregunta Fran cogiéndome de la mano.
-Era Kea, Lucas ha tenido un accidente, tengo que ir al hospital ¿me llevas?
-Si Mel, por supuesto, vamos-comenzamos a correr hasta que llegamos al coche. Nos montamos y lo más rápido que es posible llegamos al hospital.

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