Al salir del ascensor veo a Anna, Kea y Lucia están sentadas. Saludo a todas y aviso que he llegado con Fran, todas lo recuerdan y saludan. Nos sentamos los 5 en un banco. Kea me cuenta lo que le han dicho los médicos, la han llamado a ella primero porque en su móvil era la última llamada registrada. No pregunto nada pero Kea y Lucas nunca habían hablado por el móvil.
-Me llamo porque lo habías dejado y no sabía a quién acudir Mel- me dice Kea al ver mi cara de extrañeza.
Asiento con la cabeza y nos sigue contando. Al parecer Lucas fue a su casa, hizo la maleta y se montó en el coche. No sabía a qué velocidad iba y vio como un camión que venía de frente invadía su carril. Intento esquivarlo pero fue imposible, el camión quedo ocupando toda la autopista, su coche fue aplastado por las ruedas traseras del camión, pero se escondió dónde está el acelerador, el freno y el embriague, pero las lesiones eran de tipo grave. Ahora solo nos quedaba esperar noticias del médico, avisamos a su padre y a Cristina, venían los dos para el hospital. Han pasado ya dos horas pero aun no nos dicen nada, solo espero que cuando nos digan algo sean buenas noticias.
Esta anocheciendo, se acerca el medico a nosotros con una hoja. Se acerca su padre cogido de mi mano al médico y espera noticias de su hijo.
-Señor su hijo está en coma, no sabemos cuánto tiempo puede estar así, aún es pronto para saberlo pero responde a todo tipo de estímulos y eso es bueno, por ahora sabemos que tiene un derrame cerebral y una rotura de pelvis. Puedo entrar a verle si quiere pero solo una persona.-se marcha.
-Entra tu Mel, yo no puedo verle así, entra por mí por favor Mel.-se echa a llorar y se sienta junto a los demás. Dejo mi bolso a Cristina y voy detrás del médico.
Llegamos a la puerta de la habitación y allí me deja sola con él. Esta con los ojos cerrados, ayudado a respirar por una máquina y su cuerpo esta inmóvil. Me acerco a él y le cojo de la mano derecha. Me cae una lágrima por la mejilla, el dejo que caiga hasta que choca en su cama y desaparece. Le miro y respiro profundo. Me acerco a su pecho y oigo su corazón palpitar rápidamente, me aparto y le doy un beso en la mejilla.
-No sé si me oyes Lucas pero quiero que te quedes aquí con nosotros, te necesitamos, hay mucha gente que te quiere y la primera soy yo. Los dos juntos saldremos de esto como lo hacemos siempre, siempre fuimos capaces de recuperarnos después de momentos difíciles y esto es un reto que se nos ha puesto y como buenos amigos tenemos que saltarlo y seguir adelante. Te quiero Lucas, te quiero mucho, y siento que esto es culpa mía, discutimos y te fuiste deprisa con la rabia por dentro, no quiero tener este recuerdo de ti, por eso y por muchas cosas más tienes que recuperarte…-golpean la puerta suavemente, me giro y es la enfermera.- ¿tengo que irme ya señorita?
-Si lo siento, tengo que darle la medicación y tiene que dormir, vuelva mañana a primera hora.
-Vale, gracias, me despido y salgo.-le beso la mano y le doy las buenas noches.
Me acerco a los demás y me abrazo de su padre, comienzo a llorar pero no siento dolor, es miedo, miedo a perderle para siempre. Entre sollozos digo que está conectado a una máquina y eso no es bueno, quiero que salga de esto pero lo veo todo muy oscuro. No puedo parar de llorar y Fran insiste en llevarme a casa, con la ayuda de mis amigas salimos del hospital y me llevan a casa, suben y avisan a mis padres lo ocurrido, al marcharse, mi madre me prepara una tila para calmar los nervios, me ayuda a quitarme la ropa, me pone la camiseta vieja, me abre la cama y con su ayuda bebo él te. Se acuesta conmigo abrazándome fuerte, “todo irá bien”, repite una y otra vez hasta que dejo de oír su voz, cierro los ojos y me duermo.
Abro los ojos y miro el reloj, son las nueve. Me levanto, me doy una ducha, me seco el pelo, me pongo un vestido blanco con una chaqueta de hilo gris, unas sandalias de cuña y me recojo el pelo. Desayuno junto a mi padre, que aún no se fue, hago la cama, cojo mi bolso y salgo hacia el hospital.
Al llegar esta allí su padre, sale de su habitación cabizbaja y con una café en la mano. Me ve y sonríe forzadamente. Me saluda y pregunto por su estado.
-No hay cambios Mel, dicen que hoy no responde tan rápidamente a los estímulos como ayer pero que es parte del proceso, si es que no puede ni respirar solo joder, necesita esa puta máquina, mierda-tira el vaso de café sobre la pared y cae arrodillado llorando en medio de la sala. Se acercan dos enfermeras pero digo que esta todo en orden, le levanto del sitio y nos sentamos. Le abrazo.
-Saldrá de esto Luis, Lucas es fuerte, saldrá de esta. Tranquilízate si no es peor. Voy a verle, quédese aquí tranquilo.-asiente con la cabeza y se queda allí sentado mirando al vacío.
Entro en la habitación y está todo como ayer. Me siento a su lado y saco un tulipán del bolso.
-Mira Lucas, es el primer tulipán que me regalaste, aún sigue vivo-sonrío mientras lo miro.- Sé que me escuchas-respiro- Lo voy a dejar aquí, a tu lado, así te da buena suerte. Hoy te veo mejor Lucas, aunque los médicos digan lo contrario, yo sé que estas mejor y vendré a verte todos los días. Te leeré, cantare, bailare, hare todo lo que haga falta para que no te sientas solo en estas cuatro paredes. Te quiero tonto.-sonrío mientras recuerdo que cuando yo le llamaba tonto el me llamaba enana. – Aquí me tendrás todo el verano si hace falta Lucas, lo prometo.
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