Después de un breve viaje llegamos al sitio. Recuerdo este sitio, fue donde cenamos Lucas y yo el día que me llevo al parque de atracciones. Fran me mira y ve que sonrió forzadamente.
-No te gusta ¿verdad?, lo sabía.-dice desilusionado.
-No, me encanta-entrelazo nuestros dedos-es que aquí cene por última vez con Lucas, pero estoy bien amor-digo y le beso.
-¿Segura? Podemos irnos a otro sitio si quieres-dice mientras me abraza.
-Segura, comeremos aquí juntos.-me pongo en puntillas y me acerco a su oído.-Te quiero precioso-susurro. Siento como su cuerpo se estremece y toda su piel se pone de gallina. Me gusta.
-Yo mucho más preciosa-me responde y me besa, con sus manos en mi espalda me pega más a él, no tenemos ni un centímetro de separación, nuestras respiraciones van al unísono. Nos separamos un momento y nos volvemos a unir, me encanta como huele. Nos volvemos a separar y apoya su frente contra la mía.
-Vamos a comer-le digo mientras vuelvo a respirar pausadamente.-Tengo hambre amor.
-Si quieres puedes comer otra cosa-dice sonriendo y con cara de pícaro.
-¡Guarro!- me separo completamente y le doy la espalda.
-Venga no te enfades enana, que es broma-intenta girarme pero me niego-Venga, gírate, gírate, gírate-repite una y otra vez hasta que me giro y veo que me pone morritos-Lo siento
-Es que yo eso lo quiero de postre-le digo riéndome. Me coge de los brazos y me da un beso fugaz en los labios.-Ahora quiero comer allí-señalo el sitio y le cojo de la mano.
Nos sentamos en la mesa que tenemos reservada, casualidades de la vida, pero es la misma mesa que cene con Lucas, miro a nuestro lado, en la mesa donde estaban aquellos ancianos no hay nadie esta vez. Fran pide y luego lo hago yo. El camarero creo que es el mismo pero parece que no me recuerda, menos mal.
-Pues enseguida comen, con vuestro permiso-dice y se marcha sonriendo.
-Gracias-le digo y miro hacia Fran mientras bebe agua.-Gracias por esto amor
-Solo quería comer con mi novia-hacía mucho tiempo que no me llamaba novia.
-¿Sabes? Si no te levantas ahora mismo y me das un beso de postre mejor quiero helado-digo riéndome
Se pone de pie rápidamente, se seca los labios con la servilleta y se acerca a mí lentamente. Me da un beso en la nariz, otro en la mejilla, se acerca a mi oído, le oigo perfectamente respirar y se pone a dos milímetros de mi cara, cierro los ojos esperando que me bese pero me da un beso en la frente y vuelve a sentarse. Me quedo unos segundos esperando pero nada, abro los ojos lentamente y veo que se ha sentado, se ríe.
-¿Y mi beso?-pregunto enfadada, me mira y se sigue riendo-no le veo la gracia, eras tú quien quería ese postre.-digo
-Estoy seguro que comes los dos postres-dice mientras llega el camarero, deja los platos y cuando se aleja comenzamos a comer.
-Eso no te lo crees ni tu-le respondo después de un pequeño silencio.
-Ya veremos, ahora comer, que hambre tengo-dice mientras da un bocado a la ternera.
Comemos prácticamente en silencio. Al acabar pedimos una copa enorme de helado de varios sabores y decorada con nata. Coge su cuchara y lo prueba, sonríe, hago lo mismo, está muy bueno.
-¿Te puedo dar yo una cucharada amor?-digo mientras cojo un poco de helado de fresa y chocolate en mi cuchara
-Sí, claro-responde abriendo la boca.
Dirijo la cuchara hacia la boca pero milímetros antes de introducir la cuchara la desvío a su nariz, ahora su nariz es de color rosa y negro. Me rio y con mi dedo índice de la mano izquierda le limpio un poco, me coge de la mano y se ríe.
-Ahora me lo limpias con la lengua sino la venganza será terrible-dice mientras me suelta la mano
-Ni lo sueñes amor-cojo una servilleta-toma, límpiate solito.-y continúo comiendo el helado.
Acabamos sin más incidentes y paga la cuenta. Salimos del restaurante y damos un paseo por un parque cercano. Miro el reloj son las seis de la tarde, el tiempo a su lado no son minutos son segundos. Comienzo a tener frio, esto de venir en manga corta no fue buena idea, que ya estamos en otoño.
-¿Tienes frío? Vamos a mi casa-dice mientras me pasa su brazo derecho alrededor de mi cintura y me acerca a el.
-Vale, pero no va a ver postre eh-digo riéndome.
-Claro que no, te has portado mal conmigo-dice mientras recordamos la escena del helado hace unas horas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario