jueves, 29 de septiembre de 2011

El comienzo...

No sé qué momento de la noche era, pero comencé a sentir un gran escalofrió por todo el cuerpo, era una noche de verano pero el viento entraba por la ventana  entreabierta de mi habitación. Intente taparme con las sabanas  pero no las encontraba. Entreabrí los ojos y mire hacia mis pies, cogí las sabanas y escondí mis piernas bajo ellas, deje caer la cabeza sobre la almohada y volví a cerrar los ojos.



Mi reloj despertador no ha sonado hoy, pero me he despertado a la misma hora que vengo haciendo desde que tengo 5 años. Mi vida siempre ha sido como la de cualquier otra joven, pero cuando he acabado mis estudios obligatorios y he continuado con el bachiller me he sentado a pensar sobre mi futuro. Mi madre siempre quiso ser abogada y ese mundo me llamaba la atención, mi padre es cocinero, pero es que yo eso de cocinar lo llevo muy mal, y mi hermana es periodista, personalmente no me veo entrevistando a ningún famoso de turno. A mí siempre me gustó el mundo del teatro, durante 6 años de  mi vida me vi implicada en ese mundo, y creo que el mejor futuro que veo para mi es continuar estudiando arte dramático.
Hoy he decidido contárselo a mis padres y comenzar una nueva etapa de mi vida.

Voy a la cocina a desayunar y mientras me preparo una taza de café comienza a sonar el teléfono.
-Que lo coja alguien por favor-grito-Pero no obtengo respuesta de nadie y me toca correr para cogerlo.
-¿Si? ¿Diga?-respondo
-Buenos días princesa ¿puedes mirar por la ventana?-es mi novio, Lucas.-Miro por la ventana y allí esta, de pie con una bolsa de churros y un clavel blanco en la mano.
-Sube-le digo sonriendo y cuelgo.
En menos de 10 minutos se encuentra arriba tocando el timbre. Abro la puerta y me besa dulcemente entregándome el clavel.
-Aún estoy sin lavarme los dientes Lucas, esto no se hace.-sonrió cogiendo la flor.
-Pues así estas preciosa y hueles muy bien.-me coge con su brazo derecho por la cintura acercándome a él y me vuelve a besar pero esta vez apasionadamente. Hace que cada parte de mi cuerpo se estremezca.
-Vamos a desayunar-me susurra al oído cerrando la puerta.- ¿No se encuentra nadie en casa?-pregunta mientras llegamos  la cocina.
-No, me he levantado y no había ya nadie. ¿Quieres café?
-Si por favor, y un vaso de agua. ¿Dónde dejo los churros?
-Toma, ponlos en este plato y toma el vaso de agua amor.
-Gracias.-sonríe.
-¿Quieres que te cuente un secreto?-termino de hacer el café y dejo las tazas sobre la mesa.
-Sí, claro vida, dime
-Ya he decidido que quiero estudiar después del verano
-¿Derecho? ¿Periodismo? ¿Psicología? ¿Es algo de eso?
-Pues no, se sale de todos mis pronósticos y los de la gente que me rodea. Quiero estudiar arte dramático.
-¿Y eso que es?
-Lucas, es lo que estudie durante 6 años de mi vida, que ya te he contado muchas veces, para que tú lo entiendas, seria ser actriz, en una compañía de teatro o algo así.
-¿Voy a tener una novia famosa?-se ríe
-Pues no vida, si ni siquiera comencé a moverme por ese mundo, ¿ya quieres que sea famosa? ¿De verdad?
-Ven aquí tonta, que era broma. Ven. Ven, ven, ven…- lo repite muchas veces mientras me señala sus piernas.

Me levanto de la silla y me siento sobre su regazo. Me gusta estar así, me mira a los ojos y aparta con su mano derecha el pelo de mi cara. Sonreímos a la vez. Se acerca a mi oído y susurra: “estas preciosa”. Me mira nuevamente a los ojos y me besa la comisura de los labios.
-Te quiero-se me escapa de los labios esas dos hermosas palabras. No me dice nada, vuelve a besarme pero esta vez el beso va más allá de las comisuras de los labios. Se pone de pie y me alza en brazos. Llegamos hasta mi cama y me tumba suavemente sobre ella. Comienza a besarme el cuello y poco a poco baja sobre mi barriga, hasta llegar al ombligo. Me mira y sonríe, le cojo los brazos y le impulso para que suba, le tengo frente a mí, estamos a menos de dos centímetros pegados. Cuando nos vemos en proceso de continuar oímos como abren la puerta, son mis padres. Rápidamente nos ponemos de pie y nos movemos a hurtadillas hasta la cocina.

-Buenos días-entra gritando mi madre.
-Buenos días mama
-Buenos días señora Alexandra.
-¿Qué tal Lucas?, no te esperábamos aquí.-dice mi padre.
-Ha sido una sorpresa pero si molesto….
-No digas eso y ven a ayudarnos con la compra.-reclama mi madre.
Mientras mi novio ayuda a mis padres me doy una ducha rápida. Me visto y me peino.
-Ya estoy, podemos ir  a donde quieras Lucas-anuncio desde la puerta de mi habitación.
-Sí, ya estoy, vamos. Un gusto verlos señores.-me coge de la mano, le doy un fugaz beso a mi madre y nos vamos.
-Voy a llamar a Cristina ¿te importa que venga con nosotros?
-Cada día que pasa me dejo convencer por ti para hacer algo diferente.
-¿Por qué dices eso ahora amor?-saco el móvil del bolso y marco el número de mi mejor amiga.
-Porque he acabado ayudando a tu madre con la compra.
-Bueno así te quiere más tonto.-me cogen el teléfono desde el otro lado-¿Cris? ¿Qué tal?
-Mel, bien, bien. ¿Y tú?
-Bien, estoy con Lucas y vamos a ir….-miro a mi novio en busca de la respuesta pero no se fija en mi-pues a algún sitio, y si querías venir.
-Vale, me ducho y estoy, quedamos donde el parque de siempre, en una hora ¿sí?
-Muy bien, allí nos vemos, adiós.-cuelgo y guardo el móvil.
-¿Lucas estas bien?-freno en medio del camino y le miro a los ojos.
-Si si, es que creo que he metido la pata con tu madre.
-¿Qué has hecho?-pregunto intrigada.
-Le he dicho lo que querías estudiar, lo siento.
-¿Qué has hecho que?, bueno mira en algún momento tenía que enterarse, así que cuando llegue a casa ya lo hablare con ella, no te preocupes. Enserio vida.
-Lo siento, siempre estoy en medio de todo, lo siento de verdad.
-Tranquilo amor, no pasa nada. Ven aquí tonto- tiro de él hacia mí, y le beso. Consigo que sonría, poco, pero sonríe.

Nuestra relación se ha basado desde el primer día en contarnos toda la verdad, pero Lucas siempre entraba en temas que no pintaba nada su opinión o muchas veces no veía las consecuencias de lo que podía salir de su boca. Pero aun si siempre le perdonaba, porque según mi punto de vista estábamos destinados a acabar junto, ya que antes de formalizar nuestra relación habíamos estado con la tontería 3 años,  ¡3 años! Los polos opuestos se atraen y nuestra pareja era un claro ejemplo. Yo le quería, él me quería, ¿Qué más podíamos pedir?

Impuntual como siempre veíamos llegar hacia nosotros a Cristina. Era una chica de mi edad, rubia, alta, delgada y realmente una persona importante en mi vida.  Era quien me escuchaba cuando la relación con Lucas no iba viento en popa, cuando tenía discusiones en casa, quien se enteraba de todos mis secretos, en definitiva una segunda hermana. Era una chica independiente y que siempre iba a en su mundo pero cuando era de ayuda allí estaba la primera.

-Hola chicos-nos saluda a ambos.
-Hola Cris, ¿A dónde quieres ir?
-No sé, vamos a dar un paseo por la playa, hace buen día.
-Vale, vamos las dos en pantalones cortos, así que no tenemos problema alguno.
-Que temprano nos hemos despertado hoy ¿no?
-Es que aún tenemos el horario de clase Cris.
-Sí, será eso. ¿Bueno que ya sabes que vas a estudiar cuando acabe el verano?
-Pues sí, quiero estudiar arte dramático.
-No te veo yo en ese mundo, pero es tu futuro y sabes que en tus decisiones mi apoyo está asegurado.
-Gracias, no se durante parte de mi vida practique en ese mundo y me veo en un futuro allí.
-Pues no sabes cuánto me alegro, enserio Mel! ¿Y tú que Lucas?
-¿Yo? Pues no tengo ni idea aun, pero carrera no.
-¿Pero porque no?, eres muy inteligente.
-Bueno no te creas, mi media no fue de 9.99 como la tuya.-nos reímos los tres.-Pero bueno aún tengo tiempo para pensarlo. ¿Tomáis un helado?, os invito.
-Vale-respondemos a la vez.

La mañana se presenta calurosa. El sol comienza a dar mucho calor, se está acercando el mediodía, y los tres tenemos hambre, sed y cansancio. Decidimos sentarnos en la terraza de un restaurante, cogemos la carta y toda la comida tiene buena pinta. Me decido por una ensalada mixta con un filete de ternera. Lucas y Cris piden una hamburguesa con doble de patatas.
-¿En serio podéis con toda esa comida?- pregunto cuando el camarero acaba de tomar nota.
-Si mujer, y sino comes tú con nosotros-responde Lucas y me besa la mejilla.
Somos tres amigos almorzando juntos. Comienza a llenarse la terraza de clientes. Cada vez hace más calor y la comida tarda en llegar.
-Voy al servicio, vengo ahora-anuncia Lucas  poniéndose de pie. Y poco a poco se aleja hasta entrar en el restaurante y después de las indicaciones del camarero desaparecer de mi vista.
-¿Has hablado con Anna?
-No ¿y tú?-respondo- Desde que comenzó con un nuevo novio ya se olvidó de sus amigas de toda la vida.
-No sé, deberíamos llamarla ¿no crees?
-Llámala, siempre está ocupada.-mientras digo esto Cristina está buscando su móvil en el bolso para llamar a nuestra amiga Anna.
-Aquí esta-dice sonriendo al encontrar el móvil.-Vamos a llamarla-esperamos las dos en silencio pero no obtenemos más respuesta que la del contestador. Dejamos un pequeño mensaje y Cristina cuelga.
-Ocupada, siempre está ocupada-repito sonriendo mientras regresa  Lucas a la mesa y el camarero detrás con las comidas.

Comemos comentando lo poco que vemos últimamente a Anna o recordando amistades que ya no veremos después del verano. Nos invita a la comida Lucas, aunque insistimos las dos en pagar nuestra parte, este se niega. Siempre tan caballero el, de esos chicos que solo ves en las películas o lees en los libros. Por eso y por muchas cosas más creo que estamos hechos el uno para el otro. Nos despedimos de Cristina que ha quedado con su hermana para ir de compras y nos vamos cogidos de la mano a caminar un poco sobre el agua de la playa. Poco a poco va llegando la tarde y con ella el atardecer. Nos sentamos en una roca, alejada de todas las personas que se encuentran en la playa en ese momento, pasa su brazo izquierdo por mi cintura y me abraza, con mi mano derecha cojo su mano derecha y nos miramos a los ojos.

-Qué bonito se ve todo desde aquí-dice mirándome a los ojos y sonriendo.
-Pero si no estás mirando el paisaje tonto.
-Es que tú eres el mejor paisaje que pueden ver mis ojos Melinda Barton.
-Qué bonito suena eso-me acerco un poco más a él, y le beso.-Mira eso-señalo hacia el sol, poco a poco va desapareciendo y cambiando de color.

Apoyo mi cabeza sobre su hombro y sonrió. La vida no me podía ir mejor, era feliz, muy feliz, tenía amigas que no cambiaba ni por todo el oro del mundo, mi familia me quería y me apoyaba en todo, o por lo menos hasta ahora. Y lo más importante era que sabía que la persona que tenía pegada a mi iba a estar por siempre ahí y me iba a apoyar en todo lo que hiciera los siguientes años del resto de mi vida. ¿O me estaba equivocando? ¿Nos separaríamos alguna vez? ¿Nos olvidaríamos de momentos como estos? Un sinfín de preguntas que rondaban mi cabeza en momentos de soledad, y ahora no estaba sola así que decidí poner mi mente en blanco y aprovechar el bonito momento que estaba sucediendo a nuestro alrededor.

Promete recogerme en dos horas ya que esta noche hay fiesta en la playa hasta altas horas de la madrugada y el calor te ayuda a decidirte e ir.

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