viernes, 14 de octubre de 2011

07

Al rato de ponerme el pañuelo, frena el coche. Sin decir nada sale del coche y abre la puerta donde estoy yo, con ayuda de sus manos bajo sin ver nada.

-Te cojo yo el bolso pero no estarás con él en todo el día, así que apago el móvil y guardo mi cartera con mi móvil y las llaves del coche ¿vale amor?
-Vale Lucas, confió en ti ¿eh?!- nos reímos y a ciegas camino cogida de su brazo.

No se oye nada, solo nuestras pisadas. Pero llegamos a un punto donde frenamos y esperamos, comienzo a oír voces de personas, risas y llantos de niños pequeños. Me muero de ganas de ver donde estamos.

-Buenos días ¿para dos personas?-dice una voz femenina mientras se ríe, seguramente por mi aspecto con los ojos vendados.
-Sí, para dos. Es una sorpresa para ella así que no diga nada mas-se ríen los dos y creo que la chica mira hacia mí.-Guárdeme esto en el guardarropas por favor-reclama Lucas mientras supongo que entrega mi bolso.
-Que pasen ustedes un muy bien día-dice la chica y pasamos una especie de valla.
-Bueno ya estamos aquí, voy a quitarte esto, no te desilusiones por la sorpresa amor y pon cara de sorpresa aunque no te guste el sitio-dice Lucas antes de quitarme la venda.
-Espera-digo mientras cojo con mis manos sus manos-Va a ser el mejor día de mi vida Lucas, y no me importa donde estemos ni que hagamos aquí pero me va a encantar.-busco sus labios con mis dedos, se acerca a mí y nos besamos. A continuación me descubre los ojos. Abro lentamente cada parpado y veo frente a mí un parque de atracciones. Montaña rusa, coches de choque, cascadas, y un largo etcétera de atracciones. Desde pequeña me había gustado pasar mi vida entera en los parques de atracciones, eran mi hobbie favorito. Creo que Lucas me conocía más lo que yo pensaba o había sido pura casualidad.
-¿Te gusta pasar el día aquí?
-¿Qué si me gusta?, adoro los parques de atracciones Lucas, te quiero-me abrazo fuertemente a él y sonrió como una niña pequeña.
-Pues empecemos por donde quieras, a las 14:30 tenemos que ir a aquel restaurante que tengo otra pequeña sorpresa ¿vale?-dice y señala un pequeño sitio donde dan comidas.
-Vale, pues vamos primero a las atracciones de agua así tenemos todo el día para secar.-salgo corriendo de su lado y sale el detrás mío. Consigue alcanzarme enseguida, me adelanta unos centímetros y aprovecho la ocasión para saltar sobre su espalda y así que me lleve. Se ríe y me coge las piernas con sus brazos. Corremos juntos.

Primero montamos en una enorme cascada donde acabamos empapados. No paramos de ir de  una atracción a otra en toda la mañana. Me estaba divirtiendo como nunca. En casi todas las atracciones nos hacían fotos que luego recogeríamos al salir de allí. Era la hora de comer y nos dirigimos al bar que me había enseñado al entrar. Allí tenían una mesa reservada para ambos. Estábamos apartados de todas las demás mesas y donde me sentaba yo había un clavel blanco. Le mire antes de sentarme, me acerque a él y le bese delante del camarero, no me importaba nada solo quería besarle.

-Gracias-susurre a su oído mientras me alejaba para sentarme. Nos sentamos y el camarero apunto en una vieja libreta nuestro pedido riendo.
-Disfrutar del amor chicos, que pocas veces es para siempre-nos dijo antes de irse rumbo a la cocina. Qué razón tenía.
-¿Todo a su gusto señorita?-me pregunta Lucas cogiéndome de la mano y sonriendo.
-Todo.-sonrío y dejo el clavel sobre la mesa.

Almorzamos tranquilamente y continuamos con nuestro tour por todas las atracciones. Al acabar la tarde habíamos recorrido todo el parque. Antes de irnos recogimos todas las fotos y unos peluches que nos regalaban por haber pasado el día entero en el parque. La chica de la entrada me entrego el bolso y nos incito a volver cuando quisiéramos. Nos montamos en el coche y nos pusimos rumbo a la ciudad.

-Que gran día, estoy cansada, hoy voy a dormir muy bien-digo mientras me descalzo. Me duelen los pies de tanto caminar por el parque.
-Quería cenar contigo y dormir juntos, que tengo la casa sola, la sorpresa aun no acabo, pero bueno como quieras amor-me anuncia.
-Vale, pero déjame avisar a mi madre-enciendo el móvil y le envío un SMS a mi madre, a los pocos minutos obtengo su respuesta dando la autorización correspondiente.-Dice que sí, pero yo antes de ir a cenar quiero arreglarme un poco Lucas.
-Pero si estas así preciosa

Me miro en el espejo del coche, estoy algo despeinada, desarmo la trenza y me suelto el pelo, con unas horquillas que tengo el bolso me recojo los mechones de pelo que tenía rizados hacia los lados. Busco el lápiz de ojos en el bolso y me retoco la línea, vuelvo a mirarme, mi aspecto ha mejorado algo. Miro hacia Lucas  y sonrío.

-Así mejor. ¿A dónde vamos a cenar?, que sepas que todo esto es mucho para mí, pero te dejo porque me apetece estar contigo.
-Te mereces esto y mucho más Mel, además que a mí también me apetece estar contigo todo el día. Vamos a ir a una terraza enfrente de la playa, ya está reservado.
-Lo tenías todo pensado Lucas. ¿Habrás cogido helado para estar en casa no?
-Por supuesto, y además de tu gusto preferido, chocolate. Aparca el coche frente a la playa, es un restaurante pequeño pero acogedor. Cada una de las mesas tiene una vela en forma de corazón y todas las personas que nos rodean son parejas, jóvenes, adultas y ancianas. La pareja que me llama la atención, esta al fondo de la terraza, es una chica de unos 15 años por su aspecto exterior y está embarazada, él es un hombre adulto, de unos 30 años y esta vestido de traje. Él le reclama algo a ella y esta no mira hacia él. Miro las manos del hombre y este lleva un anillo de matrimonio, o es la hija o es una aventura que tiene. Lucas me coge de la mano y esto hace que salga de mis pensamientos y aparte la vista de ellos.

-Ya está la mesa señores.-anuncia un camarero joven, de unos 20 años, rubio con unos ojos de color negro oscuro, alto y con aspecto de buen físico.-Seguirme por favor

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